Página siguiente

Reflexiones de un observador


YO YA NO ESTARÉ

Cuando los árboles
Vuelvan a brindar
Sus hojas tiernas al Sol
Y las flores comiencen a brotar
Exuberantes, de sus capullos,
Entonces, yo, ya no estaré.

Cuando la palmera
Vuelva a ofrecer su teta
Tierna y llena de savia,
A la afilada hoja
Del cuchillo del vinatero,
Entonces, yo, ya no estaré.

Cuando la lluvia
Haya saciado la sed
De esa hermosa tierra
Que me vio crecer,
Igual que a otros muchos
Entonces, yo, ya no estaré.

Cuando aparezcan alegres
Los primeros rayos de sol,
Presagio de una calurosa sequía,
Hincándose en la húmeda tierra,
Entonces, yo, ya no estaré.

Ya no sentirá ese sendero
El contacto con mis pies desnudos
Mordidos con saña por los guijarros
Que en él plantados aguardarán
Mi paso de vuelta al hogar.

Ya no sentirá la tierra
En sus profundas entrañas
Mis manos callosas,
Extirpando de ella las semillas
Que antaño depositara.

Ya no sentirá el Atlántico
El suave desliz de mi barca
Sobre su piel rugosa,
Clavando en ella con vigor
Mi remo, una y otra vez más,
Sin importarme su lamento.

Anselmo Ebiaca -Marzo 2002-


LÁPIDAS SIN NOMBRE

En cualquier Campo Santo europeo
Probablemente en rincones apartados
Pueden verse lápidas sin nombre alguno
Y como única referencia, un número
Estampado por temblorosa mano
Con tinta mordisqueada por el tiempo

Lejos de allí, unos padres sueñan en silencio
Inconscientes de los caprichos del infortunio
Que con total firmeza en sus designios
De sus ilusiones y esperanzas se apropió
Sin permitirles desgarros en llantos ni sepelio

Aquí yace un emigrante, reza
Sin decir, la lúgubre lápida.
Ignorado, abandonado, desposeído, ácrata
Que inmigró por razones económicas
Soñando que su esfuerzo reportaría
Pingüe beneficio a su familia

Aquí yace un emigrante
Cuyo nombre a nadie importa
Nadie pregunta de donde vino
A nadie importa que o a quien dejó
Nadie le dedica una oración

Quizás, muy lejos, unos padres
¡ y por qué no!, quizás, unos hijos
esperarán pacientemente una carta
contando lo mucho que les quiere
y lo poco que falta para el reencuentro
portando regalos para toda la familia

Así, transcurrirán los años, uno tras otro
Y la carta nunca llegará a su destino
Pero la ilusión se mantendrá año tras año
Y la lápida allí estará, impávida, en silencio
En cualquier Campo Santo europeo

Anselmo Ebiaca -Diciembre 2003-


LA GRAN MARATÓN

La vida es como una maratón a la que nos incorporamos con mayor o menor dificultad, unas personas con una dulce sonrisa, induciéndonos confianza, nos invitan cariñosamente a participar. Casi sin darnos cuenta, nos vemos envueltos en ese torrente que es la vida, a nuestro alrededor tenemos personas que nos sujeta de la mano y tira suavemente de nosotros. Un poco más allá, sonrisas y gestos indicándonos que debemos seguir la corriente. También observamos rostros agotados por el esfuerzo, jadeos y lamentos, pero nadie se detiene, yo casi no alcanzo a mantener el ritmo de las personas que me acompañan, pero su sonrisa me infunde fuerzas y valor para continuar la marcha. Es todo tan maravilloso y tan divertido que no puedo evitar el expresar la emoción que siento en ese momento, ¡ qué maravillosa es la vida !, ¡ ¿ cuanto tiempo llevará esta gente disfrutando de todo esto ? !.

Al fondo se ve a alguien que renuncia y abandona, nadie se detiene a averiguar por qué lo hace, más allá, se ha incorporado un joven atleta. En esta maratón no hay reglas, no es necesario comenzar del principio, nadie sabe donde está ni quien salió el primero, ni cuantos abandonaron por agotamiento ni cuantos fueron arrollados.
Yo voy muy bien protegido y continúo marchando cada vez con mayor ilusión y entusiasmo. Hoy se ha incorporado uno más a nuestro pequeño grupo y todos le hemos tendido la mano, ¡ cómo me recuerda el momento en que lo hice yo !, en los flancos tenía a mis padres, sujetándome de los manos y animándome continuamente, detrás, mis abuelos, que ya no podían ir al ritmo de mis padres, pero avanzando firmemente, extendían los brazos intentando alcanzarme, pero solo conseguían rozarme suavemente la espalda, yo hacía ademanes de detenerme, para que así pudieran alcanzarnos, pero mis padres no me lo permitían.

Delante de mí, marchaba un joven más vigoroso que yo, al que no dejaban de animar todos los del grupo, ese era mi hermano, me esforzaba en alcanzarle, pero no lo conseguía, nuestra prima, que marchaba al otro lado me decía, "ánimo campeón, que pronto lo alcanzaras".

De repente, uno de los que iban detrás de mi, se detuvo bruscamente y dijo, "yo me quedo aquí, para mi la maratón ha concluido". La tristeza invadió a todos los de mi alrededor, en un instante se desdibujaron las sonrisas de los rostros, pero nadie le animó a continuar. Como si se pusieran de acuerdo, a los ojos de casi todos los del grupo, asomaron unas tímidas lágrimas que resbalaron por sus mejías. Ahora lo entiendo, estarían recordando el momento de su incorporación y en el cariño y apoyo que les brindo la persona que abandonaba, marchando codo con codo durante muchísimo tiempo.

No había tiempo que perder, debíamos seguir adelante. Poco a poco, dejó de ser todo tan maravilloso como al principio. Unos pasos más allá y abandonaba otro, en ocasiones, era alguien que había comenzado junto con nosotros.

Había crecido en fuerza y vigor, el ritmo del grupo me resultaba lento y aburrido, así que apreté un poco más y me alejé de ellos, volviendo la mirada hacia atrás de cuando en cuando, animando a los míos a continuar. Me emparejé con una joven que también se había adelantado a su grupo, y juntos, cogidos de la mano, marchamos con alegría y sobre todo con muchísima ilusión. Avanzamos tan rápido, impulsados por la felicidad, que no nos dimos cuenta de que nuestros progenitores habían quedado rezagados. Ella giró la cabeza y dijo, "¡ no veo a mi padre !", aminoramos la marcha, vimos venir a su madre sola, rota y compungida, cuando nos alcanzó, ella le pregunto por su padre y esta le dijo que había abandonado, entonces todo se le vino abajo, deseó abandonar también y yo la animé a seguir, no podíamos detenernos, la avalancha se nos echaba encima, tiré de ella y la obligue a seguir.

Un poco más adelante, se incorporaron a nuestro grupo nada menos que dos hermosas criaturas, ¡ qué alegría !, los tomamos en brazos, apretándoles suavemente contra nuestro pecho, con el deseo de ahorrarles esfuerzos y sacrificio. En mi interior, pensaba con mucha ilusión, "Estos sí que llegarán a la meta ", dando por hecho que yo no la alcanzaría jamás. ....

Anselmo Ebiaca -Octubre 2001-


A LA ISLA DE BIOKO

Formosa te nombró Fernando
Al ver tal hermosura sin par
En tan reducido espacio reunida
En armonía equilibrio y candor

Para inmortalizar su nombre
Y consagrarse en eterno matrimonio
Que el tiempo no pudiera romper
Fernando Poó por nombre te puso

Tal es tu encanto y primor
Que corazones rompías por cientos
Idilios y coqueteos siempre tuviste
Uno de ellos Macias Nguema fue

Tu siempre tranquila y silenciosa
Al tiempo vences una y otra vez
Sin perder tu brillantez
Por tu majestuosidad Bioko te llaman

¿ Cual es tu nombre de soltera ?
¿ Cual tanta belleza y encanto identifica ?
Eria dicen unos, Ôricho dicen otros
¿ Como te llamas reina de mi corazón ?

Mi nombre no puedo ponerte
Por que Bioko es tu cónyuge
Mas mi amor en secreto mantendré
Hasta el día que tu me abraces

Anselmo Ebiaca -Julio 2001-


A MI PADRE

Me gustaría contarte tantas cosas, padre
Me gustaría decirte que anita ya da pasitos
Y dice cosas en tono muy serio,
Como si de una conversación se tratare,
Pero nadie entiende muy bien que dice.
Que mito y jose aprobaron el curso,
Pero con bastantes apuros.

Me gustaría contarte como me va en el trabajo,
Quisiera saber padre, qué tal llevas el jardín de tus sueños
Y escuchar con atención la historia de tu papayo
La de tu guayabero y de cómo se meten los niños
En tu jardín, con la pelota, sin ningún reparo.

Después vuelves a preguntar que tal están
Los infinitos amigos que hiciste
En el transcurso de tus últimos viajes,
Prometiendo escribirles una carta
En cuanto deje de fastidiarte la mano derecha.

Me gustaría darte un abrazo,
Y tomarte del hombro mientras cuentas
Lo travieso que fui de pequeño

Me gustaría volver a escuchar
La historia de cómo aprendiste a conducir,
Sin que nadie se percatara de tu hazaña

¡ Me gustaría que hiciéramos tantas cosas juntos ¡
Me gustaría decirte ..., me gustaría decirte...,
Me gustaría decirte, aunque solo fuera, "hola papá".

Anselmo Ebiaca

Descanse en paz
06-06-2001


Proceso económico

Del 98, que fue la última visita que realicé a Guinea Ecuatorial, al 2001, he percibido una extraordinaria diferencia en el aspecto del desarrollo e inversiones extranjeras, podría aventurar, sin temor a equivocación, que el incremento puede estar en torno al 300 %. He visitado una planta de producción de metanol, que si no será la de mayor producción del mundo, sí lo será de Africa.
He visitado una planta de licuado de gas, una de producción de energía eléctrica basada en tecnología Turbo-Gas.
Existen tantas empresas extranjeras con acrónimos difíciles de recordar, no por la complejidad de los símbolos, sino por la cantidad, destacando unos cuantos relacionados con compañías norteamericanas.
La ciudad de Malabo está plagada de vehículos pickup todo terreno manejados, la mayorí de ellos, por ciudadanos de piel blanca, presumiblemente norteamericanos, también los hay franceses, belgas, filipinos, australianos, etc.
La transformación, en tan poco tiempo, es tal que existe un polígono industrial en las inmediaciones del aeropuerto, que por capacidad de producción se podría situar a la altura de algunos importantes polígonos industriales europeos. Se están creando ciudades entorno a estos polígonos industriales con características similares a las de Tres Cantos o Silicon Valley , siempre guardando la relación población - ciudad industrial. Tanto en el vuelo de ida como en el de vuelta, la relación entre pasajeros locales y extranjeros ( blancos ), estaba en torno a 1 x 3 a favor de los extranjeros.
En tres años se han construido más edificios que en dos décadas. De un solo banco se a pasado a cuatro y cada uno de ellos con edificio propio. Como dato significativo, la Embajada de España, que estaba alojada en un edificio prefabricado de cartón madera, esta concluyendo la construcción de su nueva sede. El barrio de Las Caracolas, que tomó este nombre de una serie de casas prefabricadas depositadas en la margen derecha de la Carretera del Aeropuerto, por el Gobierno español, allá por los años 79-80, para albergar a los miembros de la Cooperación española, no tiene nada que envidiar a cualquier barrio residencial de clase media-alta de cualquier ciudad europea. Se ha iniciado un proceso económico en Guinea Ecuatorial que supera todos los cálculos estimativos que se puedan realizar. ¿ Se podrá controlar ?.
Emigrantes forzosos

Es curioso, que casi todo tenga carácter hereditario y se asuma como tal, mientras que la memoria histórica no sea más que eso, historia.

Cuando todavía se suceden los encuentros de familias rotas huyendo de la hambruna y la persecución de los 30, 40, 50 y 60, ¿ Como se puede echar en el saco del olvido casi medio siglo de solidaridad ?.

¿ Como se pueden olvidar de los españoles que por abandonar la miseria, salieron con lo puesto y poco más a Francia, Rusia, Argentina, Méjico, Perú, y tantos más, también a Guinea Ecuatorial, entonces Guinea Española ?.

Muchos de los españoles, que ahora rechazan al emigrante forzoso, tienen familiares asentados en otros países, gracias a la solidaridad y al acogimiento de otras personas.

La historia no debería descansar en polvorientas librerías, decorando amplios salones como muestra del estatus social y el nivel cultural, debería tener carácter hereditario y utilizarse como herramienta de solución y prevención de conflictos.


El 1 de Noviembre

1 de noviembre, día de Todos los Santos
acudimos todos al Campo Santo.
¡ Cuanta lágrima hay aquí derramada !
¿ será que el mar se abastece de este santo lugar ?
¡ cuanto dolor !, ¡ cuanto dolor aquí hay depositado !
¡ cuantas ilusiones frustradas, aquí reposan !
¡ cuanto amor !, ¡ cuanto amor roto, desgarrado !
y después, paz, paz y serenidad.


Nos detuvimos en el 115, un ramito de flores envuelto en papel de plástico transparente decoraba la lápida, todavía sin inscripción, yo pensé: "las debe haber depositado mi sobrino", Iván tiene ocho años y hace siete meses perdió a su madre, después de mantener una titánica lucha de tres dilatados años contra el cáncer. Recuerdo que me decía: "No puedo permitirme el morir, ¿ que será de mi hijo si muriera ?". Le clavó las uñas a la vida, se sujeto a todo lo que tuvo a su alcance con todas sus fuerzas y la fatídica enfermedad tiró y tiró, mas viendo que no podía con ella, la desposeyó de la razón y del recuerdo, y fue solo entonces cuando pudo con ella, y se la llevo. Descanse en paz.

© bisila.com 2000 - 2003, (A. EBIACA), todos los derechos reservados